Las palabras y yo, que soy un hombre pero poco a poco me veo como una palabra que toma una forma y luego otra, le damos la bien-venida a PALABRELÍO.
Este espacio inexistente que simula, en eso de imaginar, al espacio de mi mente, al espacio donde fluyen los pensamientos, donde viven las palabras, desea e intenta, anudar y desanudar, atar y desatar, amarrar y desamarrar... palabras.
Se estimulará desde acá: la inventiva del juego, las peripecias del sentido, las estancias sólo pasajeras de todo significante, las invitaciones a que se arrebaten los significados, las idas y vueltas de las relaciones entre las palabras y sus mismas composiciones...
En fin, la invitación a jugar con el lenguaje escrito y las palabras que se trans, for, man.
Leamos y escribamos.
Armemos y desarmemos.
Juguemos.
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