- ¡Aaaaaaaaaaaaah!
- ¡Qué! ¿Qué? ¡¿Qué pasa?!
- ...
- ¡Che! ¿Qué pasó?
- Que todo perdió sentido por un momento.
- ¿Eh...?
- Que nada tuvo sentido, ¡eso! Que todo estuvo oscuro y fue amargo e invisible.
- ¿Y qué es todo?
- Bueno, pues, todo. Lo que existe y lo que no, todo.
- Pero, ¿cómo pudo ser que todo perdiera el sentido tan abrupta y súbitamente? Y lo que es peor: ¿cómo pudo todo recuperar el sentido en un segundo?
- ¡Pero! Todo perdió sentido porque yo perdí la percepción. Pero podría decirte que yo soy vos y no me equivocaría, solo te confundiría. Además... ¡Además! ¿Quién te ha dicho que todo ha vuelto a tener sentido?
- Entonces... ¿sobre qué criterios se sustenta esta conversación?
- Uno, doce, treinta. Rojo, azulado, transparente. No existe conversación tal. Vos estás dormido y yo dejé de vivir hace años. Verdad, verdadero; razón, razonable. No te despiertes. No todavía.
-¡Aaaaaaaaaaaah!
No hay comentarios:
Publicar un comentario